Concibo el arte como testimonio. Como registro de un sitio, un tiempo o una persona.  Me adueño de mi reflejo en el espejo y de fotografías prosaicas para resignificarlas.

     Incursiono en el género del autorretrato como herramienta de autoconocimiento y sostengo que lo más personal refleja temas tan universales como la autoafirmación, la vulnerabilidad, el egoísmo y la exaltación del yo. En mis obras entra en juego lo atemporal, la inmortalidad del ser más allá del cuerpo físico y la muerte.

     Desnuda frente a un otro, trabajo con el registro de los instantes, valiéndome de fotografías, del espejo o del modelo natural. Indago en fotos antiguas de parientes lejanos y desconocidos. Lo personal se diluye con lo universal. Inmigrantes en busca de un futuro, una familia con rasgos tan precisos como anónimos. Me interesa acercarlos, conocerlos y apropiarme de ellos. Capturar la manera en que caminan, posan o miran a la cámara. Resulta ser una obra intimista dónde la serenidad y la melancolía traen el recuerdo de un pasado mejor.